¿Y tú qué eres? ¿Perseguidor, Víctima o Salvador?

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¿Te ha ocurrido alguna vez con alguna persona o con un tipo de personas en concreto que te ves envuelto en un estilo de comunicación que ya lo conoces y que intuyes que no acabará bien?

Posiblemente en este tipo de situaciones aparece lo que Eric Berne, psiquiatra y creador de la Teoría del Análisis Transaccional llamó un Juego Psicológico.

Un Juego Psicológico es un tipo de comunicación y forma de relacionarnos con los demás de manera disfuncional con la intención de cubrir las propias necesidades de atención, reconocimiento o de afecto. Los Juegos Psicológicos también pueden tener otro tipo de ventajas para quienes lo juegan como la de ocupar el tiempo de la relación con el otro sin exponer la propia intimidad para evitar la cercanía, obtener la confirmación de la propia visión sobre un tema (lo que se conoce como llevar la razón) o mantener un vínculo simbiótico con las personas con las que se juega frecuentemente.

A todo esto, hay que añadir que los Juegos Psicológicos son aprendidos e inconscientes y pueden aparecer ciertos roles.

Los roles del juego psicológico

Surgen a partir de situaciones simbióticas no resueltas, donde la persona quiere obtener atención, afecto, valoración, poder… pero siempre desde la minusvaloración o exageración de los aspectos propios o ajenos. Así como si se tratase de un drama, Stephen Karpman estableció tres papeles que encarnan a estos tres roles del juego.

Rol de Víctima

La Víctima busca de los demás ser humillada, así minusvalora sus propias capacidades y frecuentemente busca a alguien que le “salve”.

Al buscar a ese alguien que “la salve” acaba responsabilizando a la otra persona de su situación, se basa en la falsa creencia de que el otro es el responsable de mis sentimientos y pensamientos. Podemos encontrar este rol muy frecuentemente dentro de la pareja, cuando aparece uno de los miembros con una actitud de minusvaloración sobre sí misma y cree que con una pareja a su lado todo se solucionará.

O en personas que proyectan una imagen triste y desvalida de sí mismos, tipo “pobrecito de mi” pero cuando reciben los intentos de ayuda de los demás, siempre acaban por no aceptarla o desestimarla, ya que sabotean estos intentos de ayuda. Este tipo de situación acaba comportando el desgaste de la energía de la persona que intenta ayudar y perpetua la situación “trágica y desvalida” de la persona que juega al rol de Víctima.

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Rol de Salvador

Necesita que le necesiten y se rodea de gente dependiente (víctimas) procurando que le sigan necesitando en lugar de promover su autonomía.

Para el tipo de personas que adquieren este rol no importa el cansancio y sacrificio que puedan llegar a acumular en “esta dura tarea de salvador” ya que ellas sobrevaloran sus propias capacidades y fortalezas y menosprecian las de los demás. Podemos encontrar este rol en madres que continúan sacrificándose por sus hijos más allá de lo necesario y esperable de acuerdo a la edad del hijo, perpetuando una relación simbiótica entre ellos e impidiendo la propia autonomía y desarrollo del hijo.

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Rol de Perseguidor

El Perseguidor necesita que le teman, minusvalora las necesidades de los demás y establece unos límites injustos.

Acostumbran a ser muy intransigentes y buscan castigar y reprochar a los demás, suelen identificar en seguida los puntos débiles de los demás para señalarlos y poder destacarlos. Debajo de este rol se puede encontrar en algunos casos a una persona que quiere cuidar al otro y que no se fía de que el otro puede cuidar de sí mismo, entonces lo protege prohibiéndole o imponiéndole algo, ya que él cree que sabe lo que el otro necesita mejor con él.

Este rol lo podemos encontrar, por ejemplo, en un padre autoritario con su hijo.

 

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¿Te identificas con alguno o conoces a alguien que actúa bajo estos roles?

Hay que destacar que los roles psicológicos no son estáticos y van cambiando, esta tríada de roles conforma un triángulo del que en muchas situaciones es difícil de escapar. Una persona puede empezar mostrándose bajo un rol de salvadora y pasar por el de víctima para acabar siendo perseguidora.

Por ejemplo, alguien que se relaciona con otra en el rol de salvadora ofreciéndole su ayuda incondicional y volcándose más de lo que se podría esperar de ella, cuando se ve saturada o estresada al llevar tanto sacrificio por el otro se sitúa como una víctima diciendo “es que la gente se aprovecha de mí, yo nunca recibo nada a cambio” y acaba señalando los defectos o debilidades de la persona a la que ha prestado su ayuda “es una desagradecida, además es que se merece lo que le ha pasado”.

¿cómo salirse de este triangulo?

Las relaciones creadas a partir de esta dinámica son negativas y toxicas, por lo tanto, hay que empezar por ser conscientes de en qué situaciones caemos en estos roles, comprenderlos y neutralizarlos para poder salir de esta dinámica.

En ocasiones pueden llegar a ser difíciles de identificar por nosotros mismos, ya que la persona cree que su rol es perfectamente lógico y tiene motivos de peso, la víctima cree que sólo recibe malos tratos, el salvador que todo el mundo le necesita obteniendo así imagen positiva de sí mismo y el perseguidor sólo ve los fallos y defectos de los demás.

Por lo tanto, lo primero que hay que hacer es un importante ejercicio de autobservación prestando atención a cuál suele ser tu rol y cuántas veces te sitúas en él, este paso puede llevar tiempo y dedicación, pero es necesario para poder cambiar.

Una vez identificado el rol, hay que empezar a hacer cosas diferentes a lo que estamos acostumbrados a hacer, es decir neutralizar nuestro rol.

Desde el rol de salvador, dejando que los demás desarrollen su capacidad de solucionar sus propios problemas evitando así la dependencia, ayuda sólo cuando te pidan ayuda y no te anticipes.

Desde el rol de víctima, dejando de lado la queja y intentando hacer frente a los problemas con una actitud más proactiva, potenciando así las propias capacidades.

Desde el rol de perseguidor, siendo más empático con los demás, evitando caer en la crítica y fomentando la capacidad de enseñar y formar a los demás.

Si crees que te relacionas con alguno de estos roles, no sabes cómo salir de ellos, te sientes mal y estás buscando un psicólogo en Sabadell, contacta con nosotros mediante nuestra página web por formulario de contacto, email o teléfono, y solicita tu primera visita gratuita sin compromiso.

 

Referencias

Gimeno-Bayón, A. (2012). Análisis transaccional para psicoterapeutas, Volumen 1.

 

Centro de Psicología InSight

María José Jiménez

Col. 25541

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