Comunicación sana en pareja, un ejemplo de cómo hacerlo

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Tener discusiones en pareja no es algo que sea malo si se hace de forma correcta, ya que es la expresión de pequeños problemas internos en la relación que quizá no saldrían de otra manera. ¿Pero está bien discutir de cualquier manera? La respuesta como es obvio es no. No se puede discutir a través de gritos ni faltas de respeto, ya ni menciono las agresiones físicas porque cuando las hay, se está cometiendo un delito y ya no se es pareja cuando esto ocurre.

Discutir mucho tampoco es buena señal, ya que puede deberse a un conflicto más importante del que realmente no se está hablando, y como no se llega a solucionar, se somatiza de esta manera. Hay parejas que pasan temporadas a la defensiva, todo lo que dice la otra parte les molesta y parecen estar esperando la mínima chispa para discutir y enfadarse, ¿es esto normal? No. Aunque la mayoría de las parejas hayan pasado por esta fase, no es sano ni debería hacerse, esto refleja una manera disfuncional de relacionarse que puede llevar a problemas mayores.

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En la situación anteriormente descrita entran las emociones parásitas que alguna vez hemos comentado en anteriores artículos. Es común ver cómo los dos miembros de la relación entran una fase como la que hemos descrito anteriormente, si los viésemos desde fuera podríamos decir que son como dos boxeadores en posición de atacar, esperando el mínimo gesto del contrincante para dar el primer golpe. La expresión emocional que vemos aquí de primeras es el enfado o la ira (emociones parásitas), pero casi siempre la emoción auténtica que subyace a estas situaciones es la tristeza, el problema es que no lo sabemos identificar y por tanto no podemos expresarla ni sanar la comunicación.

Veamos un ejemplo de pelea en pareja:

P1= ¿Por qué has llegado tan tarde a casa eh!

P2= He estado tomando algo con los compañeros de trabajo al salir, ¿¡¡¡qué más te da a ti, es que te tengo que dar explicaciones o qué?!!

P3= ¡Ya podrías haber avisado porque te he estado esperando para cenar y para nada!

P4= ¡Pues si llego a saber la bronca que tenía en casa hubiese tardado más en llegar!

¿Qué podemos ver en esta discusión? Vemos que la persona 1 está esperando que llegue la persona 2 para recriminar la hora de llegada, la persona 2 nada más llegar recibe un ataque como bienvenida a lo que responde con otro ataque. Como se produce un ataque y siempre se responde con otro, entran en un juego psicológico del que no saben salir. Al final, tanto la persona 1 como la persona 2 se sienten mal y no han solucionado absolutamente nada.

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¿Qué ha fallado en esta discusión? Lo primero el tono, debemos mantener un tono tranquilo para tener la oportunidad de hablar, sino es muy difícil responder de forma relajada. Segundo, ¿dónde están las emociones? Las emociones se pueden inferir con el tono y las expresiones (enfado, ira) pero no son las auténticas y tampoco se las dicen directamente, debemos empezar la conversación explicando cómo nos sentimos, por qué y cómo nos gustaría que se hubiese producido la situación.

Un ejemplo de cómo podría haber sido la conversación:

P1: ¿Hola qué tal? Me gustaría hablar contigo un momento si te parece bien.

P2: Hola, sí dime.

P1: Mira la verdad es que he estado un poco asustada porque normalmente llegas más pronto a casa y como no me has dicho nada, tenía miedo por si te había pasado algo.

P2: Lo siento, la verdad es que he estado hablando con mis compañeros de trabajo y no me he acordado del móvil, entiendo que te hayas asustado y no pretendía que te sintieras mal, pero lo comprendo.

P1: Me alegra mucho de verdad que te lo hayas pasado bien con tus compañeros, después de un día duro está bien poder divertirse un poco. Me ayudaría mucho que la próxima vez que te vayas a quedar un rato más con tus compañeros me pusieses un mensaje o me avises, así no me asustaría, pero que sepas que, si se te olvida, no pasa nada, no me voy a enfadar contigo.

P2: Reconozco que podría haberte avisado y la próxima vez que me quede con mis compañeros prometo hacer todo lo posible por acordarme de avisarte, porque no quiero que te sientas mal, porque he entendido lo que ha pasado.

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Podemos ver que esta forma de comunicarse está muy dirigida y muy teatralizada y que seguramente será difícil hablar así con nuestra pareja… Pero más allá del realismo o no, vamos a ver qué cosas positivas hay dentro de esta conversación figurada: 1. podemos ver que hay expresión de emociones constantemente (eliminando así las emociones parásitas que tanto daño hacen), 2. hay un tono sosegado y relajado que eliminará las tensiones y mecanismos de defensa, 3. también vemos que las peticiones son eso, peticiones y no obligaciones ni órdenes, 4. y por último algo muy importante, hay expresión de comprensión y empatía hacia la otra persona estemos o no de acuerdo.

Esta nueva forma de comunicarse inicialmente puede verse muy forzada y artificial, y sí, lo es. Pero no buscamos que la forma de discutir o de hablar siempre sea así, con la práctica esta forma de comunicarse se automatizará y se hará de forma más natural, pero conservando los elementos esenciales:

– Tono calmado y relajado.

– Expresión de emociones propias (sin usar el chantaje emocional).

– Peticiones y no obligaciones u órdenes.

– Expresión de que entendemos a la otra persona (empatía) y que nos importa sus emociones.

Hablar de forma sana y asertiva puede mejorar ciertos problemas de pareja y es un buen comienzo para revisar parejas en conflicto que no saben cómo comunicarse y hablarse. Si tienes problemas de pareja y buscáis un psicólogo en Sabadell, podéis poneros en contacto con nosotros y pedir una primera visita gratuita.

Centro de Psicología InSight

José R. Martín

Col. 24026

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